La Alcaldía de Cali avanza en la renovación del emblemático Barrio Obrero, considerado la cuna de la salsa caleña. Esta iniciativa busca construir el primer recorrido patrimonial del complejo musical y dancístico de la salsa, con el objetivo de salvaguardar una identidad cultural profundamente arraigada y consolidar el barrio como un epicentro turístico y cultural de la ciudad.
La salsa llegó a Cali por la radio en los años 30 y se expandió con el Ferrocarril del Pacífico en las décadas del 40 y 50. Fue adoptada por los trabajadores de este sector, convirtiéndose en una expresión de resistencia, comunidad y orgullo.
“Cali es reconocida mundialmente como la capital de la salsa gracias al talento de sus bailarines, la potencia de sus orquestas y, sobre todo, a barrios como el Obrero, que han conservado este legado desde sus raíces populares”, explicó Carlos Molina, director del Museo de la Salsa.
La renovación del Barrio Obrero no solo contempla mejoras en infraestructura y espacios públicos, sino también la creación de un recorrido que resalta los lugares significativos para la salsa. Molina añadió: “La salsa no solo es música: es historia, es identidad y es dignidad. En el Barrio Obrero, esta música se convirtió en refugio de quienes fueron estigmatizados o desplazados”.
Las cifras del sector turístico demuestran el gran impacto de la salsa en la ciudad: el 78% de los visitantes que llegan a Cali lo hacen motivados por este género. Bailarines y turistas de todo el mundo buscan conocer el estilo caleño y recorrer las calles donde nacieron pasos icónicos como el “punta-talón”, “la trenza” y “la patineta”.
Con esta obra, incluida en el plan ‘Invertir para Crecer’ del alcalde Alejandro Eder, la Alcaldía de Cali busca fortalecer el turismo cultural, reconocer el patrimonio inmaterial e impulsar las economías populares asociadas a la salsa.


