Aprendí de niño que: “Tonto careado mata la mamá”. Nada más apropiado para este momento político lleno de candidotes y candidotas presidenciales.
Unas docenas de “embalentonados” que se miran al espejo y se preguntan: ¿Habrá alguien mejor que yo para ser presidente? Y se contestan ellos mismos: El pueblo te reclama, eres quien necesita la patria.

Estas y estos vanidosos se inventan su importancia; se creen la encuesta que hacen con su familia y, sin ningún pudor, se autoproclaman candidatos presidenciales.
¿Qué pretenden? Algunos, para mantener su vigencia, no entienden que ya no son lo que otrora fueron; creen que figurando siguen importantes, cuando ya les pasó su media hora y no la aprovecharon, por cierto. Otros se postulan para que los nombren ministros o embajadores después de negociar su sacrificio por la patria y cederle el paso al que puede ganar.
Hay también los que se sienten presidenciales porque su abuelita les dijo que parecían presidentes. Son presidenciales gracias a su abuela.
Varios que fueron ministros, alcaldes o gobernadores, que no tienen nada que hacer y tienen sus billeticos, ven la oportunidad de ocupar sus ratos de ocio yendo a debates insulsos o dando declaraciones en emisoras comunitarias. Además, sus familias no se los aguantan por estar contando anécdotas de lo que fueron y, para que se vayan para la calle, les dicen: Te veo como presidencial, aspira a ser precandidato y nos dejas descansar en casa.
Hay otros retardados que siguen lanzando su autoprecandidatura, como lo hizo Aurelito esta semana.
¿Cuándo entenderán que las precandidaturas de Zuluaga, Murillo, Lizcano, Roy, Armitage, Olímpo, Cárdenas, Luna, Fincho Cepeda, un tal Palacios, Botero, Miguel Uribe, Holguín, Pipe Córdoba, Galán, Ramírez, Guerra, Oviedo y Peñaloza (me faltan, pero ni este susurrero los recuerda a todos) no tienen la acogida popular necesaria para obtener una votación decorosa, y están haciendo el ridículo en este momento?
Llegó el momento de que reflexionen sobre que la mayor razón por la cual hoy no tienen acogida como presidenciales es que no se han dado cuenta de que están haciendo un oso inmarcesible fingiendo de candidatos.
Ñapa:
Otra semana y Maduro ahí. Ningún militar venezolano se ha sublevado y, por lo tanto, los gringos solo se están asoleando en el Caribe. Van a ganar los que apostaron que el gordo pasa Nochebuena en Caracas.
Ñapita:
Por menos ofensas a jueces han sido destituidos varios altos funcionarios en otras épocas. Benedetti definitivamente tiene más teflón que Uribe y Petro.
Ñapitica:
El precandidato Guerra, del uribismo, anuncia que renuncia a su precandidatura y dice: “El sentido común me dice que debo retirar mi nombre de esa aspiración”. ¿No tendrán también ese sentido los otros candidatos?


