En el corregimiento de Pichindé, en zona rural de Cali, un espacio de solidaridad y servicio se ha convertido en el corazón de la comunidad: Las Ricuras de Emilse. Este comedor, liderado por María Emilse Torres Martínez, es mucho más que un lugar para alimentarse; es un refugio donde la dignidad y la esperanza se sirven a diario.

La historia de doña Emilse está marcada por el conflicto armado. Nacida en Balboa, Cauca, fue desplazada en 2005 tras el asesinato de su hermano. Llegó a Pichindé junto a su madre y allí construyó un nuevo hogar. Sin embargo, la vida volvió a golpearla cuando quedó viuda hace ocho años. Aun así, su fuerza y calidez la han convertido en una figura inspiradora para quienes la rodean.
Consciente de la soledad y la vulnerabilidad de los adultos mayores de la zona, muchos de ellos campesinos, doña Emilse decidió unir su vocación de servicio con la pasión por la cocina que cultiva desde los 19 años. Así nació Las Ricuras de Emilse, un comedor comunitario que hoy atiende a más de 100 personas diariamente, brindando no solo alimento, sino un espacio de acompañamiento y apoyo emocional.
Este proyecto, que cuenta con el respaldo y orgullo de sus dos hijos, se ha transformado en un pilar para Pichindé. La labor de doña Emilse demuestra que la resiliencia, cuando se combina con amor y compromiso, tiene el poder de sanar comunidades y fortalecer el tejido social. Gracias a su entrega, Pichindé avanza con más esperanza y sentido de unión.



