Por: Miguel Ángel Arango

En política nada es gratuito. En toda actuación siempre se espera la compensación. En muchos casos esta no llega en el caso del ejecutivo porque alcaldes y gobernadores después de elegidos tienen amigos nuevos y las atenciones son para estos.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, hace su proceso natural para afianzar un liderazgo en la política vallecaucana y de aquí saltar a la nacional. No oculta que quiere ser presidente de Colombia y si en el 2030 se le aparece la oportunidad la abrazará.

Anuncio

Eder para su elección en octubre del 2023 no tuvo el acompañamiento de las grandes estructuras políticas. De los veintiuno concejales que tiene la ciudad solo seis de los que están en ejercicio lo apoyaron. Se presume que antes de posesionarse ya sabía quiénes serían sus discípulos políticos y por eso los vinculó a la administración en calidad de asesores. Hoy Juan Fernando Reyes Kuri, es su candidato al senado y Juan Pablo Rojas Suarez, su escogido para la cámara de representantes. Van en una lista de coalición con el Nuevo Liberalismo, Mira y Dignidad-Compromiso Ciudadano. Es de esperarse que los dos vallecaucanos sean elegidos.

Reyes Kuri y Rojas estaban sueltos en protección política, es decir no tenían jefes y seguro esto facilitó que Eder los eligiera. Pero aparte de estos personajes hay otras figuras de la política local que participaron en la campaña Eder pero hoy no cuentan con el respaldo del alcalde. Se escuchan lamentos y arrepentimientos y frustraciones en algunas campañas. Los amigos de Santiago Castro, aspirante a la cámara por el Centro Democrático, y quien durante cerca de un año fue asesor para los desembolsos de créditos dicen que no hay gestos de solidaridad desde la sede del gobierno municipal.

Lo mismo se dice de Gabriel Velasco, quien desde enero del 2024 estuvo al lado del alcalde para facilitar la relación con la política. El exconcejal conservador Richard Rivera, es otro que carece del afecto municipalista y tan deseado por otras épocas.

Capítulo aparte merece el exconcejal y candidato al senado por Cambio Radical, Carlos Hernán Rodríguez, quien fue protagonista para tejer la coalición de Alejandro  Eder. Hoy la relación entre los dos está rota, muy enrarecida pero solo ellos saben que pasó para que se entorpeciera esa cercanía. Al grupo de Rodríguez, le quitaron la cuota del gabinete y se escuchan  rumores sobre muchos contratistas que quedaron cesantes. La política es dinámica y seguro en cualquier momento habrá reconciliación pero lo determinante es que ocurra antes de las elecciones.

En el Nuevo Liberalismo, partido que busca un nuevo aire en las próximas elecciones legislativas ya cuentan al alcalde caleño como uno de sus hombres importantes en la política nacional. Por los movimientos que se observan en Eder ya debería tener su propia agenda política. Se muestra ganoso en la comunicación con la gente y le apuesta a dar soluciones a problemas apremiantes de la ciudad como los huecos y la inseguridad. A la par en su estrategia con el cupo crédito de tres billones quinientos mil millones de pesos desechó las grandes obras de infraestructura y se ocupa de inversiones mínimas y medianas en los territorios como mejoramiento de puestos de salud, construcción de cuatro hospitales, recuperación de establecimientos y la modernización de más de ciento veinte parques. A estos se suma su programa Mi Cali beca que busca favorecer a población joven y estudiantil.

Desde el concejo la oposición le dispara al alcalde Eder porque protege candidatos al congreso. Hace lo que todos los alcaldes, gobernadores y presidentes hacen este país como es promover liderazgos políticos porque la legislación es ambigua cuando se trata de vetar a funcionarios en su participación política. El presidente Petro es un ejemplo perfecto y participa abiertamente en política y sin ponerse coloradito.