Por: Miguel Ángel Arango
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, está dispuesto a hacer un gran revolcón en su gabinete y se apartaría de sus acostumbradas rotaciones como fórmula para superar momentos de apremio. El gobernante se reunió ayer con sus colaboradores, con asesores y amigos en quienes confía y luego de profundo análisis concluyó que procederá con ajuste sustancial en su gobierno.
La caída en las encuestas, la abrupta caída en su imagen favorable y la furia con que algunos caleños lo cuestionan lo obligan a darle un rumbo diferente a su administración que ya culminó su primera parte del periodo constitucional.
Para concejales y congresistas la equivocación más grande en que incurrió Eder fue en la conformación de su primer equipo el 1 de enero del año 2024.Nombró a profesionales de otros departamentos y que no tenían ningún apego con Cali. Desconocen la realidad de problemas complejos de esta urbe y unos no tenían buena actitud con las personas. La segunda equivocación fue rotar a funcionarios que fracasaron en la misión encomendada. No fueron exitosos ni en el primero ni en el tercer cargo que ocuparon.
El equipo que escogió Alejandro Eder no obedece a cuotas políticas. Recomendados son pocos y el grueso de los nombrados son amigos personales que conoció en Bogotá en su paso por el gobierno nacional. La decisión del gobernante permitiría tomar un nuevo aire luego que los ciudadanos no sintieran cambios y a pesar que Cali está en obra y en desarrollo con una inversión superior al billón de pesos.
Desde el concejo le reclaman que margine al secretario de seguridad ciudadana con la argumentación de un pobre resultado luego de dos años de gobierno. Cali volvió a superar los mil homicidios en el año 2025 y esto trajo preocupación entre la gente.
Pero el mayor descalabro está en la movilidad. Un titular de este despacho que ha actuado con rudeza y en ocasiones con odio en los operativos de control y que se han caracterizado por la imposición de miles de comparendos. La relación con los motociclistas es pésima. Gustavo Orozco, también luce equivocado con su estrategia de instalación masiva de taches y en diferentes y complejos puntos viales la crisis se ha agudizado.
¿QUIENES SE VAN?
Si se trata de reconciliarse con los ciudadanos y enviar un mensaje de confianza los primeros en salir serían los secretarios de seguridad, Jairo García y el de movilidad Gustavo Orozco. Son las carteras más complejas y en donde se origina el mayor desgaste para la imagen del alcalde.
Están suspendidos tres meses por la procuraduría general de la nación, Roger Mina, gerente de Empresas Municipales y José David Insuasti, gerente de energía. Así no haya un fallo producto de las investigaciones su imagen afecta a la administración y le da un matiz de opacidad.
La secretaria de infraestructura Luz Adriana Vásquez, paisa, es abogada y su cargo exige un ingeniero. Es una señora difícil que choca con líderes y subalternos. Concejales piden su cabeza.
En vivienda está María del Mar Mazo, y quienes le hablan al oído al alcalde recomienda Eder le recomendaron hacer un cambio. El transporte masivo no satisface a los usuarios. Las frecuencias son muy amplias y los ciudadanos se quejan. El presidente de Metrocali, Álvaro José Rengifo, con investigaciones abiertas en la procuraduría aparece en la frondosa lista de recomendados para ser marginados del gobierno caleño.



