El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estimó que el conflicto con Irán podría extenderse entre “cuatro a cinco semanas”, aunque advirtió que su país está en capacidad de “ir mucho más allá” si la situación lo exige.

En el tercer día de enfrentamientos, la guerra se amplía en múltiples frentes con nuevos ataques de Estados Unidos e Israel, mientras Teherán responde en el Golfo. Cada bando ha mostrado determinación para continuar las hostilidades, elevando la tensión en una región clave para el comercio energético mundial.

Los Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica reivindicaron un ataque contra un petrolero en el estrecho de Ormuz y lanzaron advertencias a los países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses. Un general iraní incluso amenazó con “incendiar cualquier barco” que intente cruzar este paso estratégico, actualmente afectado por la escalada bélica.

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Desde Israel se anticipan “numerosos días” de guerra, mientras crece la preocupación internacional por el impacto económico y la estabilidad regional. El estrecho de Ormuz, ruta esencial para el tránsito de petróleo, permanece prácticamente cerrado, incrementando la incertidumbre en los mercados y la presión diplomática global.