El presidente electo, Abelardo de la Espriella, dio a conocer una nueva reorganización de la estructura de la Presidencia de la República, una medida con la que busca fortalecer las políticas de seguridad y redistribuir funciones entre diferentes entidades del Gobierno Nacional.
Durante el anuncio, el mandatario aseguró que en su administración no habrá espacio para “procesos de falsa paz”, al explicar que varias dependencias serán eliminadas o transformadas como parte de la reforma institucional.
Entre las entidades que desaparecerán está la Consejería Presidencial para la Reconciliación Nacional. Sus responsabilidades serán asumidas por los ministerios del Interior, Defensa y Relaciones Exteriores, con el propósito de centralizar las funciones en estas carteras.
De igual forma, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario dejará de operar. Las labores que desempeñaba serán distribuidas entre los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores y Defensa.
La reestructuración también contempla la eliminación de la Unidad de Implementación del Acuerdo Final, cuyas competencias pasarán al Comisionado Nacional de Seguridad. Asimismo, el cargo de Comisionado para la Paz dejará de existir dentro del organigrama del Ejecutivo.
Por otra parte, la Consejería para las Regiones continuará funcionando, aunque con una nueva figura administrativa. Según explicó De la Espriella, esta dependencia será convertida en la Gerencia para las Regiones, como parte de la estrategia para optimizar el funcionamiento de la Presidencia y reforzar la coordinación institucional.



