La política también tiene memoria selectiva
Esta semana ha sido interesante. No tanto por los anuncios, sino por las ejecutorias. Porque una cosa es anunciar lo que se va a hacer y otra, bastante distinta, es comenzar a hacerlo.
Y ahí es donde aparece una curiosidad de nuestra política: Algunas de las cosas que hoy vemos hacer al nuevo Gobierno se parecen bastante a aquellas que ayer se criticaban con entusiasmo cuando las proponía el gobierno de Petro.
La reforma pensional es un buen ejemplo. Durante meses nos dijeron que era prácticamente el comienzo del apocalipsis económico. Que era inconveniente, peligrosa, improvisada y quién sabe cuántas cosas más.
Y ahora resulta que tampoco era tan mala.
¡Qué maravilla!
Parece que las reformas no cambian. Lo que cambia es quién las propone.
Y algo parecido ha ocurrido con otras iniciativas que han llegado al Congreso. Algunas que antes eran motivo de oposición feroz, hoy son susceptibles de conversación, acuerdo o incluso defensa.
Eso demuestra algo que los colombianos sabemos desde hace rato: En política, muchas veces los principios tienen una curiosa elasticidad.
Los enemigos que ayer eran enemigos, hoy pueden sentarse a conversar en la misma mesa y descubrir que tenían más coincidencias de las que imaginaban.
Y mientras tanto, el país sigue esperando resultados.
Porque ya pasó la posesión, ya pasaron los discursos, ya pasaron las fotografías, ya pasaron los aplausos y hasta los análisis de quién llevaba qué corbata.
Ahora viene lo verdaderamente importante: Gobernar.
El ciudadano común no vive pendiente de quién le ganó la discusión al anterior gobierno. Vive pendiente de su negocio, de su nómina, de sus empleados, de los bancos, de la seguridad, de la salud y de llegar a fin de mes.
Por eso sería bueno que esta nueva etapa política no se convierta en otros cuatro años hablando del gobierno anterior.
Hay que revisar lo que dejó. Hay que corregir lo malo, conservar lo bueno y aprender de los errores.
Pero gobernar no puede consistir en mirar permanentemente por el espejo retrovisor.
Porque mientras los políticos discuten quién tuvo la culpa, el país sigue avanzando… aunque a veces sea a empujones.
Ñapa:
Y a este paso, dentro de unos meses no nos sorprendería que alguien descubra que hasta una reforma que ayer era “nefasta” hoy era simplemente… “susceptible de ajustes”.
Eso sí es evolución política.
O, por lo menos, una manera bastante creativa de entender la coherencia.



