El gobierno de Venezuela rechazó enérgicamente las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que el espacio aéreo sobre y alrededor del país sudamericano debe considerarse “completamente cerrado”. Esta advertencia se conoció una semana después de que Washington emitiera una alerta en la que pedía a aerolíneas extremar precauciones ante un incremento de la actividad militar en la región.

A través de un comunicado oficial, el canciller Yván Gil calificó la postura estadounidense como una “amenaza colonialista” que pretende vulnerar la soberanía venezolana. “Venezuela denuncia y condena la amenaza colonialista que pretende afectar la soberanía de su espacio aéreo, una nueva agresión extravagante, ilegal e injustificada contra el pueblo de Venezuela”, afirmó el texto difundido por la Cancillería.

El gobierno venezolano advirtió además que no aceptará “órdenes, amenazas ni injerencias provenientes de ningún poder extranjero”, asegurando que estas acciones constituyen un nuevo episodio de tensión en las relaciones bilaterales.

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Uno de los efectos inmediatos de esta decisión sería la suspensión de los vuelos de repatriación que se venían realizando regularmente entre ambos países. “A través de esta acción, el gobierno de los Estados Unidos ha suspendido, de manera unilateral, los vuelos de migrantes venezolanos que de manera regular se venían realizando”, agregó el comunicado.

Según cifras oficiales, durante este año se han efectuado 75 vuelos, en los que al menos 13.956 venezolanos fueron deportados desde Estados Unidos.

Venezuela ya había rechazado la primera alerta aérea estadounidense y respondió revocando las concesiones a seis aerolíneas internacionales que suspendieron sus operaciones tras la advertencia inicial.