En medio del terremoto que sacudió a Cali el pasado 10 de agosto, una escena ocurrida en el Hospital Universitario del Valle (HUV) se convirtió en ejemplo de compromiso y vocación médica. La anestesióloga Claudia Komaromy permaneció junto a una paciente que se encontraba bajo sedación profunda, mientras el movimiento afectaba las instalaciones del centro asistencial.

La médica estuvo acompañada por dos residentes de neuroanestesia, quienes decidieron permanecer en el quirófano para proteger a la paciente, una mujer con movilidad reducida debido a un tumor cerebral. Ante la emergencia y la interrupción del suministro eléctrico, el equipo médico priorizó la seguridad de la paciente antes de proceder con la evacuación.
Komaromy explicó que el miedo también estuvo presente, especialmente durante los momentos de mayor intensidad del sismo. Sin embargo, recordó una experiencia vivida durante su infancia en Tumaco, cuando enfrentó un terremoto junto a su madre. Según relató, aquella situación le enseñó que mantener la calma y proteger a quienes están en condición de vulnerabilidad es fundamental durante una emergencia.

La especialista considera que su actuación no debe interpretarse como un hecho extraordinario, sino como parte de la responsabilidad que implica ejercer la anestesiología. Para ella, quien administra la anestesia también tiene el deber de proteger a un paciente que, por su condición, no puede defenderse por sí mismo.
La acción de Komaromy y sus residentes fue reconocida con aplausos, aunque la médica insiste en que simplemente cumplieron con su deber profesional.



