La vida en su dinámica nos ofrece situaciones que confrontan nuestra existencia. Y esto es lo que vivimos en estos momentos.  Parecieran que las horas trascurren muy lentas, pero que el tiempo no alcanza. Muchos, tal vez, estamos trabajando más de lo acostumbrado, sumado a las diversas responsabilidades que surgen cuando estamos en casa. La verdad no será tarea fácil ajustarnos a las nuevas rutinas, sobre todo cuando estamos acostumbrados a una vida tan movida y activa en el día a día.

Pero bueno, tratemos de mirar lo positivo en medio de esta situación. los abuelos decían “no se puede llorar sobre la leche derramada”, y es cierto, porque quedarnos anclados en una recriminación constante o en una búsqueda de responsables, es debilitarnos y perder la oportunidad para crecer y aprovechar lo que la vida nos regala en esta circunstancia.

Asumir la dinámica cambiante de la vida es de las situaciones más difíciles, más aún cuando estamos acostumbrado a planear y controlar todo los que nos rodea. Afrontar la incertidumbre nos genera cierta angustia al no saber qué va a pasar. Por eso, sin la olvidar a prudencia necesaria en estos momentos, la invitación hoy es a tejer una red con sentido de humanidad, que alimente la esperanza y nos haga disfrutar y valorar cada día y cada momento.

Recordemos que la felicidad es aprender a vivir y a descubrir en cada momento lo maravilloso de la vida (Beatitudo Hic et nunc). Todo, aunque parezca difícil, tiene algo para brindarnos y ayudarnos aprender. Dios no nos manda más peso del que podemos soportar y si de pronto viene más pesada, él mismo vendrá ayudarnos a sobrellevar nuestro peso. Por eso hoy, para mantener la fe y animarnos mutuamente. Es un momento para resaltar lo valioso que hay en cada una de las personas que están viviendo conmigo en estos días, expresémosle nuestro cariño, digámosle que los que más admiramos en ellos. Pero también, a lo familiares y amigos que están en sus casas. Por mi parte, si están leyendo esto es porque son personas valiosa e importante en mi vida. Porque he aprendido de cada uno (a) y doy gracias a Dios por contar con personas como Ustedes, porque me ayudan a seguir cada día adelante; recordemos que en estos momentos la unidad es la salud espiritual y fisca de la humanidad.

Como es un momento para valorar, les propongo como tarea para hoy: hacerle saber ya sea hablándole, escribiéndole o llamándole a esa persona que valoramos y que no se los hemos dicho. Seguro que tus palabras le alegraran y animaran a continuar, no olvidemos que los unos somos fortaleza de los otros, por eso hagámosle saber que sus palabras, presencia y existencia es signo de esperanza y fraternidad. Hoy nuestra responsabilidad en reconocer que solo no podemos, pero que unidos no solo llegamos primero, sino más lejos y que en unidad salvaremos vida.  Tratemos de asumir una actitud siempre alegre, abierta, optimista y descubrimos lo maravilloso de la vida.

Pd: No olviden hoy de organizar y participar en algún juego en familia (mandan fotos)