Por: Miguel Ángel Arango
CASTIGO PARA LOS INVISIBLES
Estamos comenzando campaña para las elecciones de congresionales del próximo año y este proceso está rodeado incertidumbre con resultados vistos hoy como impredecibles. La apatía del electorado es total y hoy será más difícil conseguir votos que en los comicios pasados, según manifiestan algunos candidatos a las cámaras legislativas.
Por la irrupción de nuevos medios de información como las redes sociales y esa avalancha de medios de comunicación que nos deja la revolución de las nuevas tecnologías el político está obligado a ser protagonista. La política contemporánea obliga a comunicar y quien no lo haga está condenado al fracaso. Dirigentes que le huyen a la comunicación y privilegian la compra de votos no tienen nada asegurado.
Los congresistas invisibles terminaran rezagados y sus carreras deberían ser fugaces .Hoy el Valle del Cauca tiene veinte congresistas. Trece representantes y siete senadores. La mayoría de estos se resisten al modernismo y tienen nula presencia en redes sociales y medios de comunicación para vender su trabajo en el congreso. No aparecen porque no tienen nada que decir.
Tienen mejor comunicación nuestros senadores. Norma Hurtado, del partido de la U es una de las congresistas más visibles de todo el país. No le huye a la confrontación cuando es necesario y es valiente cuando se trata de tomar decisiones de riesgo. Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, se luce en momentos de coyunturas. Es coherente y no le teme a la argumentación para defender una idea. Carlos Abraham Jiménez, también hace un papel decoroso al defender y justificar la oposición de su partido al gobierno de Petro.Lo hizo bien durante el debate del proyecto de reforma laboral. Wilson Arias, del Pacto Histórico, es serio en la defensa del gobierno nacional, coherente, con carácter y firme en su ideología. Los silenciosos y distantes de los medios de información los senadores Juan Carlos Garcés, de la U y José Luis Pérez, de Cambio Radical. La senadora bugueña María Fernanda Cabal, también tiene gran figuración nacional en defensa de la ideología uribista.
En la cámara de representantes brillan por su silencio casi la mayoría. Los liberales Álvaro Monedero y Leonardo Gallego, son abusivamente invisibles. Sus apariciones en las transmisiones de los debates son nulas y nunca registran en medios de comunicación. Y son candidatos al senado.
De los cinco representantes a la cámara que por el Valle del Cauca tiene e Pacto Histórico solo dos son activos en medios y lo hacen bien. Alfredo Mondragón y Alejandro Ocampo.
Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, no es una estrella en comunicación pero tiene relativa presencia defendiendo sus ideas y en momentos claves con posturas solidarias con el gobierno nacional.
El representante a la cámara por Cambio Radical Hernando González, es parco y tímido en sus registros en medios de comunicación pero su comportamiento se justifica en que no tiene experiencia política y tiene liderazgo en construcción.
La bancada de la U tiene tres curules. Víctor Manuel Salcedo y Julián López, tienen presencia casi que presencia permanente en redes y medios de comunicación. No le huyen a la prensa. Jorge Eliecer Tamayo, es absolutamente invisible. Es tan silencioso que hace imaginar que aún no ha sido elegido. Su brutal mutismo se puede justificar en que es el más petrista de los congresistas de la U y al parecer le da pena demostrarlo.
La política hoy tiene una rauda dinámica y el voto amarrado cada día es más incierto. Existe una tendencia política que busca favorecer al político que hace las cosas bien y que comunica su trabajo. El voto de opinión se consolida y no es solo es propio del estrato seis como algunos equivocadamente creen. La facilidad con que hoy se informa el electorado lo vuelve exigente a la hora de votar. Los invisibles en la política moderna tienen los días contados.


