El Gobierno de Estados Unidos confirmó que liberará a la tripulación del buque petrolero interceptado recientemente en aguas internacionales cercanas a Venezuela, aunque procederá a confiscar el cargamento de crudo que transportaba la embarcación. La decisión eleva la tensión diplomática con el régimen venezolano y hace parte de las acciones de Washington contra redes de contrabando de hidrocarburos sancionados.

Según funcionarios de la administración del presidente Donald Trump, el buque cisterna, identificado como Skipper, tiene como destino final el puerto de Galveston, en Texas. Una vez arribe a territorio estadounidense, la embarcación quedará retenida por las autoridades, mientras que los marineros serán autorizados a abandonar el barco y trasladados fuera del proceso judicial relacionado con la incautación.

Durante el trayecto hacia la costa sur de Estados Unidos, personal oficial ha realizado entrevistas a los miembros de la tripulación como parte del procedimiento legal. El futuro del petróleo quedará en manos de los tribunales, ya que la Casa Blanca sostiene que debe cumplirse un proceso jurídico que incluya la recolección de pruebas y testimonios.

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La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que el Gobierno no permitirá que embarcaciones sancionadas continúen movilizando recursos del mercado negro. Por su parte, el presidente Trump afirmó que el crudo será retenido por Estados Unidos.

El buque, anteriormente conocido como Adisa, ha sido vinculado a redes de contrabando internacional de petróleo asociadas a empresas fantasma sancionadas por el Departamento del Tesoro.