Gardeazabal

Por: GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL

La educación que brindamos en escuelas y colegios colombianos es cada vez más anacrónica y desfasada. Quizás en algunos colegios privados haya esfuerzos por modernizarse sin dejar de cumplir la norma prehistórica que gubernamentalmente los rige.

Pero son tan poquitos esos centros educativos que bien podemos generalizar: somos extemporáneos educando. Y no es exageración de novelista. Baste comparar con los japoneses que inician el primero de enero un nuevo método de enseñanza con meta final a 12 años.

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Allá, en el nuevo pensum, no habrá ni una sola materia de relleno, se eliminan las tareas escolares y solo se verán 5 materias. La primera, aritmética de negocios, donde se aprenderán las operaciones básicas y el uso de calculadoras financieras. La segunda, la lectura.

Se empezará leyendo una hoja diaria que cada niño escoja y terminen leyendo un libro por semana. Tercera: el civismo. Se enseñará y promoverá el respeto total a las leyes, al valor civil, a la ética, a la honradez y a las normas de convivencia y tolerancia, a la ecología y el medio ambiente.

La cuarta, computación, para volverse duchos en office, internet, redes sociales y negocios online. Y quinta, idiomas, donde se aprenderán 5 idiomas a lo largo de los 12 años, a más del japonés, y se promoverá el intercambio personal con hablantes de los países escogidos. El resultado obviamente dista mucho, pero muchísimo, del que hoy en día consiguen los alumnos de escuelas y colegios en Colombia.

Acá no hay la plata del Japón, pero si los congresistas dejaran de mamar de la teta de los contratos estatales y dedicaran esas platas a dotar todas las escuelas, urbanas y rurales, de elementos educativos y forjar maestros competentes y preparados en la nueva orientación de la enseñanza, el cambio sería total en los próximos 25 años y seguramente este país podría ponerse a la par del ritmo mundial.

Pero si seguimos defendiendo el pensum anacrónico y a maestros que les de pereza prepararse y ponerse al día,ya sabemos que tan atrás quedaremos. No le tengamos miedo a hacerlo, es el primer paso hacia la REVOLUCION DE LA HONRADEZ.