Javier Ordóñez, nacido en Girardot, técnico aeronáutico, estaba terminando Derecho y, a sus 44 años, se puso a tomar con sus amigos. Como todo buen Colombiano, estando tan contento en su rumbita, dijo: «Estamos tan felices aquí, que por eso debemos irnos para otro lado».

Salió en busca de otra fiesta, se encontró con la Policía y ahí fue troya. Alegó y agredió verbalmente a los agentes, en típica actitud de borrachito chibchombiano. La policía lo sujeta con unas armas dizque no letales y reiteradamente, a pesar de estar ya sometido y pidiendo que no le dieran más, le aplican nuevamente sus descargas eléctricas.

Alguno de sus compañeros de parranda toma un video en su celular y le advierte a los policías que está grabando lo que está pasando y los agentes del orden hacen caso omiso y le aplican más descargas eléctricas; un acto a todas luces excesivo y de uso desproporcionado de la fuerza.

Ordóñez muere unas horas después. Las armas «no letales», que adora nuestro embajador en USA «pinochito» Santos, sin duda, generan un shock en las personas y esto les puede generar un infarto al corazón o cerebral.

Su viuda y sus hijos de 15 y 11 años lo lloran.

El País está atónito frente a este hecho; Duque dice unas palabras, sin referirse a la víctima ni a su familia y la oposición no pierde papaya. Petro desde su trino empieza a narrar los sitios donde atacan a los CAI de la policía en Bogotá, como si fuera un partido de fútbol.

El abuso de autoridad, por parte de las fuerzas del orden, ha tumbado gobiernos. Eso lo saben quienes aprovechan esta rabia colectiva y, por supuesto, la fomentan. El gobierno débil, a causa del Covid19 y de sus consecuencias socioeconómicas, amén de sus infantiles errores en el trato del temas de las masacres, no puede continuar en esta línea dubitativa y bobalicona, porque se cae.

Es hora de demostrar temple y seguridad; ojalá escuche el clamor nacional y no se haga el sordo.

No es hora de jugar con candela. El maestro Echandía, sabiamente, decía: «Quienes buscan tumbar el gobierno se olvidan que le caerá encima de ellos».

Sanción inmediata a los abusadores de la fuerza policiaca; control estricto a las llamadas armas no letales, que llevan varios muertos y control a quienes causan caos, aprovechando el palpable descontento popular.

Lo anterior, acompañado a medidas urgentes para dar empleo e inyectar ingresos a los hogares, para incrementar la demanda interna y reactivar la economía.

No se puede seguir anunciando medidas que afecten a los trabajadores y produzcan más desasosiego.

Oscuros nubarrones se avecinan y necesitamos un capitán que sepa maniobrar en medio de la tempestad.

Ñapa: a esta hora de la madrugada en medio de desmanes Bogota conoce de otra persona muerta a bala en protestas contra la policía.