Con la muerte de Germán Bula Hoyos se va terminando la generación de los grandes líderes del partido liberal post Frente Nacional.

Bula era un liberal de raca mandaca; se batía en el congreso, de espléndidos oradores, como gladiador. Participó en muchas comisiones en búsqueda de La Paz; amigo del diálogo, en lugar de las balas; se entregaba con pasión a esa labor.

La vida me dio la fortuna de ser su amigo. Disfrutamos mucho el fútbol y compartíamos nuestra afición por el América; lo mismo que el gusto por la Agricultura y la ganadería (soy Becerra).

Era un ameno conversador, donde la ironía y el humor se mezclaban con deleite. Conocedor profundo de la historia de Córdoba. Con su acento marcado de hombre sinuano, le cantaba la tabla a quien irrespetara su honor y sus convicciones.

Me duele su partida; a su familia mi solidaridad en este doloroso momento. Un abrazo especial a su Hijo Germán, quien heredó de su padre la caballerosidad y el señorío.

¡Hasta pronto, compañero!