Me patié toda la inauguración del nuevo gobierno gringo, cosa que no hace sino un preso o un convaleciente de Covid-19.

Lo primero que se me vino a la mente fue que se me parecía a la posesión de un Papa; hubo rezos a diestra y siniestra. Rezó un curita católico blanco y un moreno grandulón, pastor protestante, quien debió haber jugado basquetbol, después, rezó también una morenita jovencita, que informaron era una inteligentísima poeta, lindita ella; se puso un roscón rojo en la cabeza y un vestidito amarillo pollita; en lugar de echarse su poesía, se metió un largo rezo, pidiendo bendiciones para todos.

Biden también se echó su rezo, pidiendo unión, para rescatar a la desvencijada sociedad estadounidense, que está más resquebrajada que bulto de canela. La verdad me cayó bien el Papa Biden; tiene buenas maneras. Se me parece mucho al nuevo entrenador de la selección colombiana de fútbol, Reynaldo Rueda; son buenos tipos, pidiendo unión alrededor de una noble causa.

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El espectáculo medio circense de las trompetas, las banderas y los cantantes, me perdonarán la franqueza, me pareció un grado de bachillerato de colegio de monjas en Santa Rosas de Osos. La Lady GaGá se fue vestida como para ir a bailar cancán en un bar de película del oeste. También cantó un vaquero llanero, lo descubrí por el sombrero y, los rompe costillas abrazos que le dio al Bush y a Clinton. Los dejó de traumatólogo.

No hay cosa más fría que un cambio de mando en USA; cae hasta nieve; todo el mundo va envuelto en grandes abrigos y nadie se puede quitar los guantes, ni el tapabocas; no hay puesta de banda presidencial; el presi y la vice se ponen un escudito con la bandera y eso es todo el ritual.

Cada presidente lleva su Biblia, sobre la cual jura defender la constitución; Biden llevó la suya, en un ataúd de madera, cosa que no entendí bien.

Kamala se fue envuelta en un abrigo color violeta para distinguirse desde lejos. Buena idea la de los diseñadores: Ante tanto negro y blanco, el violeta sobresale.

Debo destacar que, en los discursos no se habló mal del que se fue; ni parecido a lo del bachiller Macías, cuando leyó el discurso hecho por Uribe, dedicado a hablar mal del saliente; Reynaldo Biden Rueda ni mencionó al monstruo saliente; buen ejemplo, sin duda.

Ñapa: «Más aburrido que susurro deposición gringa».

Ñapita: ¿Ya tienen su minuta para poner tutela para que les pongan la vacuna primero que a Duque? ¡Despabilen!