Viendo las encuestas podemos concluir que el Covid-19 no solo mata físicamente sino políticamente.

Las medidas restrictivas y los inventos de pico y cédula y, cosas como los días para hombres y mujeres, tienen aburridas a las comunidades.

Si bien los picos de la pandemia hacen necesarias medidas restrictivas, su cambio permanente, además de odioso, no deja de ser una manera de manifestación de egos de los alcaldes; cada cual inventa una forma distinta para hacerse notar. Hay algunos cuya única función en el último año fue inventar una exótica y creativa medida coercitiva.

Profundizando un poco en las encuestas, es sintomático, que los temas de inseguridad, corrupción y desempleo sean los que más amargan a los ciudadanos.

El aumento de los índices de inseguridad, producto del desempleo, es el que más preocupa a los Colombianos del común (no del partido ex FARC) y esa debe ser la labor fundamental de los mandatarios: Dar, facilitar y crear empleos, para disminuir la inseguridad.

Es lamentable que las encuestas sigan registrando un aumento en la percepción de corrupción. En diciembre, algunas medidas de los alcaldes dejaron un tufillo intenso de negociados no muy claros. No tengo duda de que, el bajonazo de imagen del alcalde de Cali, se debió a su famoso alumbrado y feria virtual, cuyo costo se vio como un exceso, en momentos de crisis económica general.

Si quieren mejorar sus índices de aceptación deberán empezar a quitarse el síndrome del Covid-19 y ponerse a gobernar. Ya tienen presupuesto y aprobación de créditos, para que se empiecen a ver obras que darán empleo y, ante todo, demostrar la transparencia como se contratan; pues, de nada valdrán las obras si sigue la percepción de que detrás hay un negociado familiar.

El anuncio del inicio de la vacunación y el desarrollo del mismo es la prueba de fuego del Gobierno Duque; si eso llega a ser un despelote, la opinión nacional no se lo perdonará. Ojalá acierte, por el bien de todos.

Ñapa: Toda masacre nos hiere. La de Buga, por estar más cerca y las circunstancias que la rodearon, nos tienen perplejos. Es urgente un esclarecimiento; que no sea otra más sin responsables.

Ñapita: Espeluznantes resultaron las declaraciones del exfiscal anticorrupción de Néstor «cianuro», donde explica cómo, por órdenes de su jefe, se hacía una especie sicariato judicial. ¿ habrá quien investigue esa atrocidad ?