Insólito es definido como raro, desacostumbrado. A esta pandemia, sin duda, se le aplica esta definición; aunque hay unos hechos que son verdaderamente demasiado fuera de lo común.

Raro ha sido ver a la mayoría de los hombres en pantaloneta y barbudos, barriendo, trapeando y lavando loza.

Extraño es ver en Nueva York, la otrora capital del mundo, camiones llenos de cadáveres en descomposición, de personas muertas por el Covid19.

Extravagante la cantidad de medidas, que a diario cambian, que buscan reglamentar la salida a la calle de los ciudadanos. Pico y sexo; pico y cédula; pico y placa de carro o moto. No falta sino el pico y monto, que usábamos para escoger los jugadores de nuestro equipo (los jóvenes por favor pídanles a los catanos enclaustrados, que les expliquen).

Inaudito que los gobernantes y sus cortesanos, estén utilizando esta plaga para robarse descaradamente los dineros públicos, que hoy se requieren para salvar a los conciudadanos. Debería sacarse una decreto con fuerza de ley, aprovechando la emergencia económica, duplicando, como mínimo, las sanciones para quienes sean condenados por mal uso de los dineros durante esta pandemia.

Estrafalario iniciar una investigación de la fiscalía contra la alcaldesa de Bogotá por salir a mercar con su esposa, mientras en el Cauca matan a líderes sociales, invaden fincas y los indígenas secuestran a soldados y policías; ¿y la fiscalía qué hace?

Estrambótico que se gasten miles de millones de pesos en camionetas, cuando no hay dinero para la comida de quienes perdieron sus empleos o nunca han tenido.

Hiriente la actitud de los bancos con los pequeños y medianos productores del campo en esta crisis. Todas las medidas son para dar liquidez a la banca, para que ella especule con ese dinero y no ayude a los creadores de empleo.

Chocante ver cómo muchos abusan de su suerte y salen de sus casas, hacen reuniones y se burlan de las medidas restrictivas. Si se llegan a contagiar, seguro criticarán la falta de medidas fuertes para evitar contagios.

Ñapita: Insólito pedir por Rappi un mondongo entre Cali y Palmira. Para no hacer un bochinche se lo vi hacer a una familia Jaramillo.