En pelea de comadres se conocen las verdades, dice el refrán popular.

Ahora se puede decir: «En pelea de compadres» se conocen los delitos.

Compadre viene del latín compater; el prefijo co significa reunión, cooperación; es decir cooperador del padre. Es un parentesco religioso; los compadres son los padrinos de una ceremonia religiosa, ya sea bautismo, confirmación o matrimonio.

Pues bien, dos grandes padrinos (compadres) se acaban de agarrar de las mechas y empezaron a sacarse sus cueritos y caquitas (no flores) al Sol. Eso va para Fiscalía y para la Corte Suprema, ya que los padrinos tienen fuero.

Los dos se acusan mutuamente de tener perversos amigos y en eso no cabe la menor duda, se demuestra con el hecho de que los dos sean compadres. ¿Cómo serán los otros amigos?

Un parroquiano como este susurrero se pregunta: ¿No se conocían muy bien cuando uno nombró padrino al otro? ¿Por qué aceptó tener esos ahijados?

Uno de los bochinches que salió al aire fue que un compadre le pidió al otro que fuera a la Corte Suprema a hablar en favor del otro. El testigo de la Corte ahora se arrepiente y pide que no tengan en cuenta su » espontáneo» testimonio, porque ahora sí sabe que su compadre era un bandido, que usaba su poder para entregar lotes ilegalmente a comunidades cristianas en Cali. ¡Joder! Cipote falso testimonio.

El otro no baja los adjetivos calificativos de chuzador, paramilitar y traficante de influencias a su otrora gran amigo y compadre religioso. Varias de esas acusaciones se basan, supuestamente, en hechos realizados antes de ser compadres. ¿Alegará también que no lo sabía antes?

Por fortuna, el abogado designado por un padrino es Abelardo De la Espriella, conocido de autos (no se baja de Audi y Mercedes). Será cooacusador del otro padrino, así como es codefensor del Magistrado Pretelt, quien prostituyó a la Corte Constitucional. Muy sanos clientes tiene el cantante Abelardito. Se dice que gana pleitos amenazando que si no fallan a su favor canta Opera. Ante semejante amenaza los jueces le dejan ganar los pleitos.

Deprimente espectáculo dado por estos padrinos, en momentos en que se busca la concordia para la reconstrucción del País.

Ñapa: Para quienes no sepan los nombres de los compadres aludidos, se trata de los Senadores Roy Barreras y Álvaro Uribe, con nombre y apellido, para que no digan es un embuste.

Ahí no se pierde disparo, me dijo mi gurú de Palmaseca.