Todo me esperé menos la guerra que se armó por mi susurro de ayer. Nunca pensé que los adictos crónicos al pandebono, fuéramos tantos y que, como buenos viciosos, defendiéramos con tanta vehemencia, el que más nos gusta.

Resumen de quejas:

Que me gusta más grande o más pequeño; más seco o más húmedo; más blandito o más duro; más dorado o más crocante; más quesudo o menos quesudo; con queso costeño o con solo queso blanco; solo con harina de maíz; redondos, alargados o circulares (¡hablando de pandebono solamente!).

Respecto al acompañamiento ideal, también me aparecieron unos adictos desmesurados a la Popular fría (bebida deliciosa, parecida a la colombiana, que solo se vende en el Valle), al chocolate caliente con queso derretido adentro, al kumix, incluso me apareció un pandebonero que se los come con guarapo de caña frío (jugo de caña de azúcar).

No faltó el gourmet que me habló de la famosa sopa de pandebono y el paisa valluno que hace la extraña mezcla de mazamorra con pandebono.

Los caleños de racamandaca no estuvieron de acuerdo con que no ganara el de La Montecarlo; les garantizo que no han probado el de Sahavi. Aprovecho para corregir que no queda en el Peñón; es en San Antonio.

En Palmira, mis paisanos fueron más furibundos. Me hicieron probar muestras selectas de pandebonos de 10 sitios diferentes. Pusieron frente a mí sendas chuspas de papel con 1 pandebono cada una y hube de seleccionar los tres mejores. Posteriormente, esos pandebonoterroristas, con venda en mis ojos, me hicieron escoger el mejor.

No contaban con mi habilidad gustativa pandebonera y, sin ningún pudor, siguiendo mis instintos primarios de conservación, declaré empate entre dos. La razón fue sencilla, no estaban calientes y así las muestras pierden calidad. El de la panadería Porvenir quedó empatado con el de la Rayner de la 19 con 30. Debo corregir también la dirección de la Porvenir, que es en la 30 con 27.

Ñapa: Iba a hacer un concurso sobre pandeyucas, pero hay posibilidad de que haya más viciosos al pandeyuca que al pandebono y, por tanto, no me voy a meter en ese bollicuscus. Solo les digo que el de la tienda Alaska, en El Bolo, Palmira, es campeón mundial.

Ñapita: lo extraño fue que nadie habló del olor pecaminoso a pandebono, que incita al pecado de la gula en su máxima expresión. Quien diga que habiendo varios pandebonos calientes solo se comió uno, es un solemne mentiroso o político de profesión.

¡¡ esto es cuestión de pandebono !!