Viendo las noticias, me siento como cuando uno tiene tusa (enfermedad de amor), es decir, en la antesala del infierno.

Un senador cuadrando sobornos para un juez; ese Honorable Padre de la Patria acaba de ser vicepresidente del Senado.

Un embajador de Colombia en USA que confiesa que, siendo vicepresidente, le dio contratos al exfiscal Montealegre, de tan ingrata recordación.

Un exministro de defensa de Santos que afirma que los miembros de la comisión de la verdad, son fichas de los alzados en armas.

Un Senador que pide que trasladen a un 0bispo, porque piensa distinto que su partido.

Un excandidato a la presidencia que, sin ser experto, da instrucciones para combatir el virus y propone desobediencia al gobierno legítimo.

Un expresidente que todos los días se agarra con todo el mundo; vive en el pasado y siente nostalgia de guerra.

Un gobierno que sigue pensando que Guaidó es quien manda en Venezuela.

Una ciudad capital que entra en fuerte cuarentena porque colapsó su sistema hospitalario.

Un pueblo desesperado por conseguir empleo para subsistir y sale suicida a la calle en busca de sustento.

Una DIAN jodiendo a las quebradas empresas con todo tipo de requisitos y conceptos tramposos.

Cada día se descubre un nuevo acto de corrupción en todos los niveles de la administración pública y privada.

Los ladrones y extorsionadores alborotados y cada vez más policías involucrados en delitos.

Una justicia inoperante, politizada y corrupta. El megalómano fiscal Babas, turisteando y politizando más esa entidad.

Y lo peor: La dirigencia dividida, defendiendo solo sus intereses, mientras la sociedad se diluye. Todos tirando para su lado mientras la nave naufraga.

Tengo dolor de Patria.¡ carajo !