Aunque sea arar en el desierto, voy a intentar decir lo que realmente pasa y que, por lo divididos que estamos, no queremos aceptar.

Los fachos y los mamertos saben que, quienes tienen asolado al país son las bandas de narcos, llámese como se quieran llamar, los explotadores de la minería ilegal, los que quieren quedarse con tierras desplazando campesinos y, los grupos llamados de limpieza social.

Decir que Duque es quien da la orden de esas masacres o que Paloma, Holmes o Uribe son los responsables, es tan mentiroso como echarle la culpa de esos crímenes a Santos o a Humberto De La Calle.

Quienes se dedican a fomentar esas falsedades desde las redes sociales, son unos mercenarios, pagados por las extremas, que viven de inventar infundios, para mantener bien emberracados a los fanáticos y lunáticos, que están anclados en sus odios del pasado.

Seguir echando la culpa a otros gobiernos, de la falta de efectividad en perseguir a esos asesinos es tan insensato como decir que el gobierno Duque no quiere descubrir a esos criminales.

Lo que pasa es que por estar en estas peleas absurdas hemos deslegitimado a las fuerzas del orden y, de paso, dejado que la corrupción se apodere del Estado.

La falta de un gran pacto nacional, para que, sin distingo de partidos nos comprometamos en fortalecer la lucha contra la criminalidad, es un desatino imperdonable.

Desafortunadamente, tanto el gobierno como la oposición, están pensando solamente en sus mezquinos intereses partidistas y parece les importa un bledo la nación.

¿Será tan difícil decir que vamos a sacar adelante el esfuerzo de lo bueno del proceso de paz y, vamos a fortalecer la fuerza pública y la justicia, para luchar contra el crimen organizado?

¿No seremos capaces de ponernos de acuerdo en 4 ó 5 puntos sobre los cuales, todos los demócratas del país, nos comprometamos a sacar adelante, cualquiera sea quien gane el gobierno?

Esto parece ilusorio pero, es la única salida que tenemos; ya se ha hecho en el pasado. ¿Por qué frente a esta gran crisis no lo podemos hacer?

Mientras, por peligroso que sea decirlo, voy a denunciar claramente al responsable que el país se esté desvaneciendo y asumo todas las consecuencias: El responsable de este caos es cada uno de nosotros, que no ha sido capaz de decir que exige cesen los odios del pasado; que está mamado de que la dirigencia política sea incapaz de ponerse de acuerdo en temas fundamentales, para sacar a flote la nación.

Dejemos que la historia premie o castigue los gobiernos pasados y construyamos ahora el presente y futuro de nuestra afligida y luchadora Colombia.

Llegó el momento de demostrar que el denominado pueblo es superior a sus dirigentes.

Necesitamos dirigencia experta en unir no en polarizar.