El panorama político venezolano volvió a sacudirse tras conocerse la muerte de Alfredo Díaz, exgobernador del estado Nueva Esparta y reconocido dirigente opositor, quien falleció a los 56 años dentro de una celda en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional en Caracas. Díaz llevaba un año privado de la libertad, acusado por el gobierno de Nicolás Maduro de conspiración, incitación al odio y terrorismo, luego de haber cuestionado los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Según informó el Foro Penal Venezolano, Díaz habría muerto de un infarto mientras permanecía aislado, condición denunciada en reiteradas ocasiones por organizaciones defensoras de derechos humanos. La noticia fue confirmada por familiares, autoridades penitenciarias y por su partido político, Acción Democrática, desde donde lamentaron el fallecimiento y exigieron esclarecimiento sobre las circunstancias que rodearon su detención.
Díaz había sido gobernador de Nueva Esparta entre 2017 y 2021, además de alcalde previamente, y se convirtió en uno de los más de 2.000 opositores detenidos en el contexto de la represión posterior a los comicios presidenciales. El Ministerio del Servicio Penitenciario aseguró que se ofreció atención médica oportuna, sin embargo, la muerte del dirigente aumenta la preocupación internacional por las condiciones de reclusión de los presos políticos en Venezuela.



