La lluvia estuvo presente durante todo el día, pero no fue impedimento para que miles de asistentes se reunieran en los 19 módulos de graderías dispuestos para disfrutar del tradicional Salsódromo. Armados con sombrillas, impermeables, capas y sombreros, los espectadores demostraron que la pasión por la salsa y la Feria de Cali puede más que cualquier aguacero.

Ofelia Dorado, una de las asistentes, lucía un sombrero y un impermeable amarillo que resaltaban entre el público. “Estamos aquí en el Salsódromo con toda la motivación, porque es parte de la cultura caleña y vallecaucana; nos evoca la pasión de nuestra ciudad”, expresó. Agregó que en Cali “lo único que existe es la alegría y la pasión por tener una ciudad siempre dispuesta para todos”. Al llegar temprano, logró una vista privilegiada del evento.
Otros asistentes vivieron la jornada con nostalgia, como Evelyn Giraldo, quien regresó a Cali tras 15 años. “Estamos súper emocionados de estar aquí en familia celebrando la ciudad”, comentó desde la gradería familiar, acompañada de sus sobrinos, ya contagiados por el ritmo salsero.
María José, junto a su hermana, destacó que asiste cada año “para ver cómo se representa la cultura caleña”, disfrutando desde el puente de la carrera 50 sin preocuparse por la lluvia. Los testimonios confirman que la Feria de Cali es una cita imperdible. El Salsódromo abrió una agenda de más de 50 actividades que marcarán seis días de celebración.



