El presidente Gustavo Petro entregó la Orden de Boyacá, la máxima distinción del Estado colombiano, a líderes sociales, organizaciones comunitarias, defensores de derechos humanos, colectivos ambientales, víctimas y representantes de distintos sectores sociales, en una decisión que marca un precedente al ampliar este reconocimiento a la ciudadanía organizada.

Durante la ceremonia en la Casa de Nariño, el mandatario aseguró que la condecoración simboliza la defensa de la libertad y la democracia, y aprovechó el acto para advertir sobre lo que calificó como una posible “muerte global de la democracia”, al señalar que el mundo enfrenta desafíos que podrían debilitar las instituciones democráticas.

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Petro afirmó que el desarrollo de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la manipulación de la información representan retos para las democracias contemporáneas, por lo que hizo un llamado a fortalecer la organización ciudadana y la participación social como mecanismos para proteger las libertades.

El jefe de Estado también destacó la importancia de quienes trabajan por la defensa de los derechos humanos, las víctimas, el medio ambiente, los derechos de las mujeres, el acceso al agua y la protección de los territorios.

Asimismo, resaltó el valor del Hospital San Juan de Dios como símbolo del patrimonio público y subrayó el papel del arte y la cultura en la construcción de una sociedad libre. Entre los condecorados figuraron el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, además de representantes de organizaciones campesinas, sociales y culturales.