La muerte de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años con hemofilia A severa, desató una fuerte polémica nacional luego de un comentario del presidente Gustavo Petro durante el consejo de ministros realizado en la Casa de Nariño. “A un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta”, afirmó el mandatario al referirse al caso, palabras que generaron críticas por desviar el foco del debate.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, respaldó esa postura al señalar que los menores con hemofilia deben restringir actividades que puedan causar traumas graves. No obstante, especialistas y la familia de Kevin insistieron en que el problema central fue la ausencia del medicamento Emicizumab, vital para su tratamiento y que Nueva EPS, intervenida por el Gobierno, no le suministró durante dos meses.
Kevin sufrió una caída mientras montaba bicicleta y presentó un sangrado cerebral. Su condición se agravó debido a la suspensión del tratamiento desde el 12 de diciembre de 2025 y a la falta de una IPS asignada. Organizaciones de pacientes calificaron el caso como una grave vulneración del derecho a la salud y a la vida.



