El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó abierta la posibilidad de iniciar conversaciones con el gobierno de Nicolás Maduro, en un momento marcado por fuertes tensiones diplomáticas, sanciones económicas y presencia militar estadounidense en el Caribe. Desde el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, en Florida, Trump señaló que podría haber un acercamiento entre ambos gobiernos. “Podríamos tener discusiones con Maduro, y veremos cómo resulta eso. Ellos quisieran hablar”, afirmó, sugiriendo que la Casa Blanca no descarta un eventual espacio de negociación.
En respuesta, Nicolás Maduro manifestó su disposición a reunirse con el mandatario estadounidense, pero fue enfático en que cualquier encuentro debe realizarse bajo una sola condición: que sea “face to face, cara a cara”. El líder venezolano insistió en que cualquier diálogo entre Caracas y Washington debe darse de manera directa, sin intermediarios, y con enfoque en temas clave para la relación bilateral.

La posibilidad de un acercamiento entre ambos gobiernos genera expectativa internacional, considerando el prolongado distanciamiento político y las medidas de presión que Estados Unidos ha mantenido sobre Venezuela. Aunque no se ha anunciado una agenda formal, las declaraciones de ambos líderes sugieren un escenario diplomático más flexible que el observado en años anteriores.



