La reciente deportación del empresario colombiano Álex Saab a Estados Unidos abrió un nuevo capítulo judicial que podría afectar directamente al gobierno de Nicolás Maduro y a varios empresarios relacionados con el régimen venezolano. Saab, señalado durante años como una de las figuras clave en las operaciones financieras del chavismo, estaría dispuesto a colaborar con las autoridades norteamericanas entregando información sensible sobre negocios internacionales y movimientos de dinero.

El empresario fue trasladado desde Caracas hacia territorio estadounidense en un avión escoltado por agentes de la DEA, luego de que el gobierno venezolano autorizara su salida. La decisión causó sorpresa debido a que Saab consideraba que contaba con garantías políticas obtenidas anteriormente durante la administración de Joe Biden.

Ahora, las autoridades estadounidenses buscan conocer detalles sobre contratos vinculados a petróleo, gas y explotación de oro, además de presuntas operaciones irregulares en las que habrían participado empresarios y figuras políticas tanto de Venezuela como de Colombia. Analistas consideran que, si Saab decide colaborar plenamente, sus declaraciones podrían generar nuevas investigaciones internacionales y aumentar la presión judicial sobre altos funcionarios cercanos al chavismo.

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