Una fuerte controversia sacude al Gobierno Nacional tras las declaraciones de Angie Rodríguez, directora del Fondo de Adaptación, quien manifestó temor por su vida y la de su familia en medio de graves señalamientos sobre presuntas irregularidades dentro del Ejecutivo.

En entrevistas concedidas a distintos medios, Rodríguez aseguró que Juliana Guerrero tendría una influencia determinante en decisiones clave del Gobierno, pese a no ocupar un cargo oficial. “Es la que tiene el poder, no necesita cargo para tenerlo”, afirmó la funcionaria, generando inquietud sobre posibles dinámicas de poder paralelas.

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De acuerdo con su versión, Guerrero tendría incidencia en entidades como el DAPRE y el Ministerio de la Igualdad, incluyendo participación en el nombramiento de funcionarios. Estas declaraciones surgen luego de que Rodríguez denunciara supuestas inconsistencias en la formación académica de Guerrero, situación que —según indicó— habría derivado en presiones, amenazas y posibles intentos de extorsión.

Asimismo, la directora mencionó a Carlos Carrillo dentro de lo que describió como una posible red interna con fines irregulares. Rodríguez aseguró que existiría un plan para desprestigiarla, aumentando el nivel de gravedad de sus denuncias. El punto más delicado radica en el temor por su seguridad, tras alusiones a supuestos contactos con grupos armados.