Después de resolver algunas discrepancias y sostener conversaciones con los administradores de los comedores comunitarios, finalmente se ha puesto en marcha el funcionamiento de estos, tras la firma del contrato con la Arquidiócesis de Cali como entidad operadora.

Ana Carolina Quijano, Secretaria de Bienestar Social, celebró esta iniciativa como una excelente noticia para la atención de la población vulnerable, destacando su importancia para la ciudad y para los numerosos beneficiarios que ven en estos comedores una vía para mitigar el hambre en las comunidades más necesitadas y combatir el fenómeno del ‘hambre oculta’ en la región.

El convenio con la Arquidiócesis de Cali fue rubricado el 14 de marzo, y desde entonces se ha decidido implementar gradualmente los comedores, comenzando con 51 de ellos que proporcionarán un total de 7,140 raciones.

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El contrato fue suscrito con la Unión Temporal conformada por la Comisión Arquidiocesana Vida, Justicia y Paz de Cali, junto con la Corporación Acción Valle Solidario, que brindarán apoyo psicosocial y jurídico a los gestores de los comedores.

Inicialmente, el programa ofrecerá 62,085 raciones diarias y se buscarán recursos adicionales para ampliar la cobertura en los próximos años.

Asimismo, este año se tiene previsto atender a 275 menores de 5 años con el programa de recuperación nutricional, en colaboración con la Secretaría de Salud, con el objetivo de combatir la desnutrición infantil.

Uno de los comedores donde se llevó a cabo la inauguración es el comedor comunitario Boyacá, que celebra cinco años de labor en la atención de adultos mayores, personas en situación de calle y migrantes. Lucy Uribe, gestora del comedor y presidenta de la Junta de Acción Comunal, resalta la importancia de estos espacios para aquellos que dependen de ellos para acceder a una comida. «Hay muchos adultos mayores en la calle sin un bocado de comida y el tener estos comedores comunitarios donde puedan llegar y recibir nuestro servicio con amor, es maravilloso», afirmó Uribe.