Hubo una época en que los funcionarios públicos se regían con otros principios de los que hoy pregonan, sin ningún pudor, altos dignatarios del Estado.

Hace unos años, fue secuestrada la hermana de un alto funcionario; los secuestradores pedían cesar con la extradición. Ese Secretario General de la Presidencia, del cual se decía era el hombre fuerte del gobierno, dijo: «Cuando asumí como empleado público, sabía que mis obligaciones están por encima de mi condición de miembro de familia, por tanto, la liberación de mi hermana, se la dejo, como cualquier ciudadano, a las autoridades.»

La hermana de Don Germán Montoya fue asesinada y el gobierno siguió extraditando a los capos de narcotráfico; «Primero la obligación que la devoción», sentenció este ilustre colombiano que acaba de fallecer.

Ahora nos asaltan con la nueva teoría de que primero está la familia de los funcionarios públicos, que sus obligaciones constitucionales y legales. El egocéntrico Fiscal Babosa, nos notificó que primero es papá que empleado público. Si por desgracia se llegará a presentar la disyuntiva por la que tuvo que pasar el mencionado Ministro de la Presidencia, sabemos que Babas no volvería a extraditar narcos, para salvar la vida de un familiar.

El Fiscal General de la Nación está abriendo un boquete de interpretación de las obligaciones de los empleados públicos. Si a un Juez le amenazan un hijo para que falle a favor de un delincuente, podría ceder al chantaje y alegaría en su favor que es primero papá que Juez.

El Narciso Babosa, que se dice así mismo que es el mejor Fiscal que ha tenido Colombia, debería bajarse de esa nube y pedirle excusas a la nación por su abuso de llevar a su familia de paseo a San Andrés, violando las normas de la cuarentena para menores de edad.

Por esa misma conducta, él abrió investigación contra la alcaldesa de Bogotá, en un hecho con menos agravantes.

El peligro que se cierne sobre los ciudadanos con un Fiscal que, para justificar lo injustificable, empezará a ordenar detenciones a diestra y siniestra, como ya sucedió con el Gobernador de la Isla, puede llegar a niveles inconmensurables.

Ñapa: Inteligente ha sido Pipe Córdoba, el Contralor General, quien está pasando de agache frente a los mismos censurables hechos, cobijado bajo el paraguas de las imbecilidades que dice a diario su socio Babosa.

Eso del nombramiento cruzado de las esposas de esos dos funcionarios es un reto a la nación. Como mínimo deberían renunciar las cónyuges, que por sus innegables capacidades encontrarán empleo con facilidad.

Babosa:
¡¡Bueno es culantro, pero no tanto!!