A un vecino le robaron su camioneta Toyota; hasta aquí lo que pasa todos los días; pero, lo que les narraré de aquí en adelante sí es de espanto.

Unas horas después del robo se enteró que una autoridad le podía ayudar a encontrar su carro; acudió a ella y lo pusieron en contacto con los ladrones, quienes le exigieron un rescate; cosa que ya también es normal en este País.

Lo increíble es que los ladrones, que tienen un aparato electrónico para abrir todos los vehículos, le mandaron una tabla del valor del rescate, tomada de la página de FASECOLDA, dónde aparece si está asegurado, el valor por el que está asegurado y el deducible; todo debidamente justificado, incluidos los premios por no haber tenido siniestros.

Mi vecino les dijo que él la tenía asegurada por otro mecanismo y les envió los certificados. Por esta razón no se justificaba pagar el rescate de 40 millones que ellos habían tasado, pensando que no tenía seguro.

Muy gentiles los ladrones le ofrecieron bajarlo a 30 millones (no podían bajar más porque ellos le tenían que dar a la autoridad su cuota de 10 millones).

No aceptó el negocio y ahora lleva esperando 2 meses, sin carro, porque la aseguradora no le ha pagado.

Síntesis: Todos los vehículos se pueden abrir, los bandidos tienen los aparatos electrónicos para hacerlo; los ladrones saben oficialmente si está asegurado y a qué valor; hay una mafia en la que hay autoridades detrás de este lucrativo y sistematizado negocio; las aseguradoras, al demorarse en pagar, están incentivando a que la gente se someta al chantaje de los ladrones.

¿Y saben quién va a investigar esto? NADIES, gritaba el loco Luisito.

Ñapa: El fiscal Babosa, en lugar de turistear, tendría aquí un bello campo de trabajo ¿no les parece?

Ñapita: Ante la realidad de que las llaves de los carros no sirven, les recomiendo volver a usar las barras para la dirección y el seguro electrónico para el paso de gasolina; son más baratos y efectivos que las pólizas de seguro.