En medio del pánico colectivo que ha desencadenado el Coronavirus por medio de las redes sociales, con tanta desinformación y a veces exceso de ella, han venido circulando las famosas cadenas de WhatsApp con remedios milagrosos y medicina alternativa que promete ser la cura aún no encontrada por los científicos.

Tengan o no validez, lo que más me impresiona es el afán de buscar el elixir que nos haga inmune a lo que estamos enfrentando, como si por arte de magia, al tomar bicarbonato en ayunas, desaparecerán todos los males que tenemos.

Si hay algo positivo en medio de esta pandemia, es que nos ha hecho reflexionar sobre lo que es realmente importante, nuestra familia, el valor del tiempo, nuestro estilo de vida y sobre todo nuestra salud. Nunca me había sentido tan expuesta y vulnerable como ahora. Salimos a la puerta y no queremos ni siquiera respirar profundo por el miedo que nos causa contraer el virus.

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Es tiempo de repensar nuestros hábitos de consumo, ser saludable no se consigue de un día para otro, es el resultado de todo lo que comemos, de las actividades que realizamos diariamente, de las horas de sueño, de los sentimientos que tenemos y de cómo alimentamos nuestro espíritu. Tan importante como la comida para el cuerpo es lo que le damos a nuestra mente, somos adultos y podemos escoger qué ver y qué no, qué me mantiene en calma y esperanzado y qué me quita el sosiego. Escoge la información que te sirva, de fuentes confiables, no repliques falsas noticias ni juzgues a los que no se pueden quedar en casa, no todos tienen esa fortuna. Haz lo mejor que puedas en tu entorno, con tu familia, esa es tu responsabilidad.

Personalmente si no hubiera pasado esto, no hubiesen surgido tantas ideas y proyectos que ahora brotan de mi mente después de ver tantos documentales, no sabría lo que es despertarme y hacer pereza con mi hija sin los afanes del día, ni hubiese preparado esa tortilla de maduro que me inventé para tener el mínimo desperdicio en mi cocina.

Tomémoslo con calma, como un descanso que no todos tienen la dicha de disfrutar. Si te sientes encerrado, mira películas o videos de viajes, anota en una libreta esos destinos soñados y haz un mapa de los deseos, porque si hay algo claro es que no existen imposibles. En estas semanas de cuarentena aprovecha y crea un nuevo hábito, el de la lectura, hacer ejercicio, escribe todos los días, pinta, haz cursos virtuales de idiomas, cocina o maquillaje, lo que te guste, pero aprovéchalo, porque esto es tan inusual que no sabemos cuando volveremos a tener tiempo suficiente para nuestro crecimiento personal.